Bueno si hasta el día de hoy han seguido mi blog sabrán que el café no me gusta a menos que sea en sus variantes mas "frescas" como café frió o algunos que son exageradamente dulces y poco café.
La cuestión es que ayer no se que me pico pero mi madre mando a traer unos caramelos y unas galletas de café desde Colombia (muy exótica ella pues) y tenia una gran necesidad por conseguir algo dulce y los caramelos me llamaron la atención así que agarre uno, al principio me pareció fuerte pero después se volvió adictivo y comí otro y otro y otro, luego abrieron la lata de galletas y me entro un deseo gigante de comerlas así que lo hice, comí una galleta y otra y otra...
Si eso no bastaba por motivos laborales tenia que permanecer despierto durante la madrugada y para que el sueño no me venciera decidí preparar café, me tome una taza gigantesca y le agregue azúcar en cantidades industriales, el resultado? pues no lograba quedarme quieto y las piernas me brincaban solas.
Llego un momento en que había tomado tanto café que ya me repugnaba el olor así que a la segunda taza la bote por la mitad. Continuo a eso el café ataco desde dentro y sentia que mi estomago estaba por estallar.
Al final sobrevivi pero creo que ahora odio el café como nada en el mundo.
La cuestión es que ayer no se que me pico pero mi madre mando a traer unos caramelos y unas galletas de café desde Colombia (muy exótica ella pues) y tenia una gran necesidad por conseguir algo dulce y los caramelos me llamaron la atención así que agarre uno, al principio me pareció fuerte pero después se volvió adictivo y comí otro y otro y otro, luego abrieron la lata de galletas y me entro un deseo gigante de comerlas así que lo hice, comí una galleta y otra y otra...
Si eso no bastaba por motivos laborales tenia que permanecer despierto durante la madrugada y para que el sueño no me venciera decidí preparar café, me tome una taza gigantesca y le agregue azúcar en cantidades industriales, el resultado? pues no lograba quedarme quieto y las piernas me brincaban solas.
Llego un momento en que había tomado tanto café que ya me repugnaba el olor así que a la segunda taza la bote por la mitad. Continuo a eso el café ataco desde dentro y sentia que mi estomago estaba por estallar.
Al final sobrevivi pero creo que ahora odio el café como nada en el mundo.

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